El Parque Nacional del Teide es uno de los espacios naturales más singulares y espectaculares del mundo. Patrimonio Mundial, laboratorio natural para la ciencia y referente paisajístico internacional, representa un símbolo indiscutible de Tenerife y de Canarias. Un entorno volcánico excepcional cuyo valor ambiental, cultural y científico exige una atención continua y una protección responsable.
Desarrollar nuestra actividad en este enclave implica asumir una responsabilidad clara: actuar con respeto, rigor y una visión a largo plazo.
En Volcano Teide somos plenamente conscientes de dónde trabajamos y de lo que significa hacerlo en un espacio natural protegido de esta relevancia. Por eso, desde hace años, entendemos nuestra actividad vinculada de forma inseparable al cuidado y la conservación del Teide.
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En este contexto, el Teleférico del Teide ha obtenido el distintivo “Calculo y Reduzco” del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Oficina Española de Cambio Climático.
Se trata de un sello oficial incluido en el Registro de Huella de Carbono del Ministerio que acredita que una organización no solo calcula sus emisiones de gases de efecto invernadero, sino que ha logrado reducirlas de forma efectiva y verificable en el tiempo.
Este distintivo sitúa a Volcano Teide dentro del marco estatal de acción climática y supone un aval público y transparente a una manera de gestionar la actividad alineada con los objetivos de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático.
En el caso del Teleférico del Teide, el registro reconoce una reducción significativa del indicador de emisiones por visitante, un aspecto especialmente relevante en un entorno natural protegido.
a innovación ocupa un lugar central dentro de esta estrategia. En este sentido, el Teleférico del Teide se ha convertido en el primero del mundo, de forma autónoma opera con energía 100 % solar en alta montaña y fuera de la red eléctrica. Un hito tecnológico que demuestra que es posible aplicar soluciones energéticas limpias incluso en contextos de altísima exigencia técnica y ambiental.
Esta apuesta por la energía renovable permite reducir de forma significativa las emisiones asociadas a la actividad y refuerza el compromiso de Volcano Teide con la acción climática.
La integración de sistemas fotovoltaicos en una infraestructura tan singular es un ejemplo claro de cómo la tecnología puede ponerse al servicio de la conservación de los espacios naturales más valiosos.
La apuesta por la energía solar se traduce, además, en un impacto ambiental medible. El funcionamiento autónomo de la instalación, completamente aislada de la red eléctrica, ha permitido evitar ya más de 600 toneladas de CO₂ equivalente, una cifra que ayuda a dimensionar el alcance real de esta innovación energética en un entorno de alta montaña.
Este ahorro de emisiones equivale al consumo eléctrico anual de aproximadamente 700 hogares medios o a la capacidad de absorción de carbono de más de 24.000 árboles.
La energía generada por los paneles solares alimenta el movimiento de las cabinas y los sistemas asociados, posibilitando una operación sostenible a más de 3.500 metros de altitud y contribuyendo activamente a la protección del ecosistema del Parque Nacional del Teide.
Con una mirada a medio plazo, este modelo energético supondrá, en un horizonte de cinco años, un beneficio ambiental equivalente a la plantación de más de 125.000 árboles, lo que representa unas 415 hectáreas de bosque, consolidando la energía limpia como uno de los pilares de la gestión responsable del Teleférico del Teide.
El sello “Calculo y Reduzco” no responde a una sola medida ni a una acción puntual. Reconoce una manera de hacer las cosas que implica al conjunto del equipo de Volcano Teide y que se apoya en decisiones sostenidas en el tiempo. Es el resultado de un trabajo transversal, integrado en la gestión diaria, en el que cada área y cada persona desempeñan un papel clave.
Detrás de este avance existe una estrategia de sostenibilidad global, diseñada específicamente para un entorno tan singular como el Parque Nacional del Teide.
Una estrategia que integra distintas líneas de actuación que se refuerzan entre sí y que abordan la actividad desde una visión conjunta y coherente.
Esta estrategia incluye la mejora de la eficiencia energética de las instalaciones, la optimización de los procesos operativos, la movilidad sostenible, la organización y planificación de los servicios y la gestión responsable de las visitas, con el objetivo de minimizar el impacto ambiental y garantizar un uso ordenado y respetuoso del espacio natural.
Además, se desarrollan acciones de conservación vinculadas directamente al territorio, entendiendo que cuidar el Teide también implica contribuir activamente a la protección de su biodiversidad, su paisaje volcánico y sus valores naturales.
En el fondo de todas estas decisiones subyace una idea clara y compartida: disfrutar del Teide y cuidarlo tienen que ir siempre de la mano.
La obtención del distintivo “Calculo y Reduzco” se produce, además, en un contexto especialmente significativo.
El Parque Nacional del Teide fue el primero de la Red de Parques Nacionales de España en obtener este sello, consolidando su papel como referente en la aplicación de herramientas de medición y reducción de la huella de carbono en espacios naturales protegidos.
La actividad de Volcano Teide se desarrolla en coherencia con estos objetivos, entendiendo que la conservación del Teide y su uso público deben avanzar de forma conjunta, bajo criterios técnicos, científicos y de sostenibilidad.
Ordenar los flujos de visitantes, planificar los servicios y mejorar la eficiencia de la operación son elementos clave para garantizar la preservación del entorno a largo plazo.
Este reconocimiento es también el reflejo del trabajo y la implicación del conjunto del equipo de Volcano Teide.
La sostenibilidad no es una tarea aislada ni depende de una única área; es una responsabilidad compartida que forma parte de la cultura de la organización.
Cada mejora en los procesos, cada medida orientada a reducir el impacto ambiental y cada decisión tomada con visión de futuro contribuyen a un objetivo común: proteger el Teide y asegurar que las generaciones futuras puedan seguir disfrutándolo en las mejores condiciones posibles.
La obtención del sello “Calculo y Reduzco” representa un hito importante dentro del camino iniciado por Volcano Teide, pero no es un punto final. Forma parte de un proceso de mejora continua que exige seguir midiendo, evaluando y avanzando hacia modelos de gestión cada vez más responsables.
Cuidar el Teide implica seguir aprendiendo, innovando y adaptándose a los retos ambientales del presente y del futuro.
Implica entender que cada decisión cuenta y que la sostenibilidad no es una meta puntual, sino una forma de trabajar y de relacionarse con el entorno.
Porque el Teide no es solo un paisaje extraordinario. Es ciencia, identidad y memoria colectiva. Y también es futuro.
Por eso, en Volcano Teide, cuidar el Teide es cuidar lo que somos.
¡Tod@s somos #Teidelover!